Por Franco Reed
El 8 de mayo de 1987 fueron fusilados Oscar Humberto Aredes, Roberto Antonio Argañaraz y Agustín Antonio Olivera en la localidad de Ingeniero Budge por el suboficial mayor Juan Ramón Balmaceda, el cabo primero Jorge Alberto Miño y el cabo Isidro Rito Romero.
Ese día, Argañaraz, de 24 años, y Olivera, de 20, estaban tomando una cerveza en la intersección de Guaminí y Figueredo. Alrededor de las 18.30 se les sumó Aredes, que era compañero de trabajo de Argañaraz pero que ese día había decidido tomarse un franco. Pocos minutos después, apareció una camioneta con cuatro policías a bordo. Tres de ellos -Balmaceda, Miño y Romero- comenzaron a dispararles.
Agustín Olivera recibió doce balazos y Oscar Aredes, siete. Mientras que Roberto Argañaraz, según testigos, herido en la pierna fue subido a la camioneta y llevado al hospital, adonde apareció como un impacto en la cabeza. Según se indicó a los tres jóvenes les fueron “plantadas” armas para simular un enfrentamiento, pero se comprobó que no servían.
A la masacre le siguieron dos juicios: el primero tuvo sentencia el 24 de mayo de 1990, cuando se condenó a Balmaceda y a Miño a cinco años de prisión por homicidio en riña y a Romero a doce por homicidio simple. Pero el juicio fue anulado por la Suprema Corte de Justicia bonaerense por errores procesales. En un nuevo juicio, el 24 de junio de 1994 los policías fueron condenados a once años de cárcel por homicidio simple, pero los acusados -quienes estaban en libertad- se fugaron tras el fallo.
Tras años de espera, el 2 noviembre de 2006, cayó preso el último de los responsables materiales de la Masacre de Budge, el suboficial mayor Balmaceda. La lucha de familiares y organizaciones de Derechos Humanos demostró que este logro fue el fruto de la lucha popular. La masacre de Ingeniero Budge no fue el primer caso de gatillo fácil, sino el primero en el que todo un barrio se organizó para pelear contra esta política represiva. De allí surgió la expresión "gatillo fácil" cuando León "Toto" Zimerman, quien fue uno de los abogados de las familias de las víctimas, tomó una expresión del periodista Rodolfo Walsh que hacía referencia al "gatillo alegre" y lo reformuló como "gatillo fácil". Una frase que, con los años, se popularizó para identificar un asesinato cometido por personal de las fuerzas de seguridad en la Argentina.
Este viernes 11 de mayo a las 17.00 horas habrá una marcha desde Camino Negro y Recondo hasta la Comisaría de Puente de la Noria y el lugar de la Masacre (Figueredo y Guaminí). Se realizará también un homenaje al abogado del caso Budge e incansable luchador, León “Toto” Zimerman.
El domingo 13 a las 12.00 horas: FESTIVAL CONTRA LA REPRESION, en Rotonda de Puente de La Noria. Tocarán LAS MANOS DE FILIPPI, ETIQUETA, BOYCOTT e INSURRECTO.
martes, 8 de mayo de 2007
A dos décadas de la Masacre de Budge
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jueves, 22 de febrero de 2007
Condenaron al asesino de Rodrigo Corzo
Fabiana Arencibia-Red Eco Alternativo
A las 9.30 de hoy, los jueces condenaron al oficial inspector Cristian Solana a 16 años de prisión por ser autor responsable del homicidio simple del joven Rodrigo Corzo en la madrugada del 28 de junio de 2003.
María del Carmen Verdú, abogada de Correpi, quien fue patrocinante de la querella por la familia Corzo, comento a Red Eco, respecto de la sentencia: "Uno nunca está conforme porque en definitiva seguimos teniendo un compañero muerto. Pero 16 años es una pena importante. Por lo menos no es el promedio de las penas que habitualmente se dan en los pocos casos de condena que son entre 8, 10 y 11 años. Si bien estuvo lejos de la pretensión de la querella y de la propia Fiscalía, lo cierto es que es Estado tuvo que reconocer a través de tres de sus empleados, los jueces, que otro de sus empleados fusiló a Rodrigo y que un cuarto empleado, el sargento Nuñez, mintió y encubrió el homicidio.
Para el caso de Nuñez, chofer del móvil policial que acompañaba esa madrugada a Solana, Verdú había solicitado en su alegato su enjuiciamiento. En la lectura de la sentencia quedó planteada la apertura de una nueva investigación respecto de la actuación del sargento, por la comisión de los delitos de encubrimiento y falso testimonio.
Narciso Corzo, papá de Rodrigo, se mostró insatisfecho con el fallo de hoy porque toda la instrucción, los testimonios y las pruebas expresaron claramente la responsabilidad de Solana en el asesinato de su hijo. "Los 16 años nunca van a compensar todo el daño que hizo Solana", afirmó.
Recordamos que durante los alegatos del viernes pasado, la Fiscalía y la querella habían solicitado 20 años de prisión para Solana y su abogado defensor había pedido su absolución o la pena mínima para los casos de homicidio simple, que es de 8 años.
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miércoles, 21 de febrero de 2007
Mañana, jueves 22 a las 9, se conocerá el fallo por el asesinato de Rodrigo Corzo
miércoles 21 de febrero de 2007
Los alegatos en la causa por el asesinato de Rodrigo Corzo se desarrollaron el viernes 16 pasado. La Fiscalía y la querella pidieron 20 años de prisión. El defensor solicitó la absolución o una pena no mayor a 8 años. El próximo jueves 22 a las 9, el Tribunal dictará la sentencia.
Morón-Buenos Aires
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viernes, 16 de febrero de 2007
Día de alegatos en el juicio por el asesinato de Rodrigo Corzo
viernes 16 de febrero de 2007
Día de alegatos en el juicio por Rodrigo Corzo
Se desarrollaron hoy los alegatos en la causa del asesinato de Rodrigo Corzo. La Fiscalía y la querella pidieron 20 años de prisión. El defensor solicitó la absolución o una pena no mayor a 8 años. El próximo jueves a las 9, el Tribunal dictará la sentencia.
Morón-Buenos Aires
"No estamos en este caso ante la comisión de un delito que simplemente vulnera un derecho individual, aunque en este caso sea tan preciado: el derecho a la vida. El crimen del oficial Solana, en tanto miembro de la policía, es un crimen de Estado y constituye una violación a los derechos humanos. Esta afirmación, señor presidente, es doctrina legal en Argentina, a partir de que la Corte Interamericana de Derechos humanos, órgano jurisdiccional superior a nuestra Corte Suprema, así lo dictaminara en el conocido caso Bulacio. Es sobre un crimen de Estado que vuestras excelencias deberán dictar sentencia. Un crimen en el que un individuo, miembro de una fuerza de seguridad del Estado, mató e intentó ganar la impunidad con los recursos y al amparo de la estructura del Estado. No solo Rodrigo Corzo y su familia fueron víctimas. Es la sociedad, es la humanidad toda que ha resultado agredida por el proyectil que atravesó el corazón de Rodrigo.Solana mató a Rodrigo pero nos agredió a todos. Su mano homicida al apretar el gatillo, fue la mano del Estado". Así finalizó María del Carmen Verdú, patrocinante de la familia Corzo, su alegato en el día de hoy.
La abogada de Correpi, dijo durante el desarrollo de sus argumentos finales, que el oficial inspector Cristian Solana sabía perfectamente lo que hacía cuando sacó su arma y disparó contra el auto en el que iba Rodrigo. "Hizo lo que quiso y quiso lo que hizo", afirmó, para luego agregar que no hay ni eximentes ni atenuantes para el policía acusado.En esta misma línea, el Fiscal aseguró previo al alegato de Verdú que sí existen agravantes y que son el hecho de que se trata de un funcionario público, con alta capacitación y que además modificó la escena del crimen. "Lo relatado por Solana, dijo, es una construcción para enmendar lo in enmendable".
Ambos pidieron 20 años de prisión por considerar que Solana es autor plenamente responsable del homicidio simple, cometido con arma de fuego, de Rodrigo Corzo.Además la doctora Verdú adelantó en su alegato que van a propiciar el enjuiciamiento del sargento Ariel Horacio Núñez - chofer del móvil policial que acompañaba esa madrugada a Solana - por encubrimiento, por ser cómplice del oficial y por falso testimonio durante este juicio.
Antes de comenzar, la defensa se quejó de los insultos y malos tratos del que fue objeto durante este juicio y que mellaron los ánimos (en supuesta alusión a familiares y amigos de Rodrigo que acompañaron los días de las audiencia). En su alegato sostuvo que el accionar de Solana fue como reacción ante el miedo generado por una agresión (haciendo referencia al supuesto disparo que Rodrigo efectuó). "El accionar de Solana posiblemente haya sido imprudente", afirmó. Definió el asesinato como una "controvertida actuación", que si bien "viola el límite legal que le compete", fue en legítima defensa. Manejó básicamente cuatro definiciones en cuanto a la conducta de Solana. Sostuvo que fue en legítimo cumplimiento del deber y en el ejercicio legítimo del derecho de defensa. Para ambos casos pidió la absolución. Habló de culpa y no de dolo.
Sin embargo consideró la posibilidad de que el Tribunal decidiera que se trata de un homicidio simple. Ya que existen para la defensa "circunstancias atenuantes" solicitó la pena mínima en este caso que es de 8 años.Como un acto más de cobardía, Solana no estará cuando se lo sentencie. Así lo adelantó hoy su abogado no sin antes decir su frase póstuma: "Pido disculpas a la familia Corzo por su dolor". El Tribunal decidió trasladar la lectura de la sentencia lejos del centro la ciudad de Morón, donde se han movilizado familiares y amigos durante todo el juicio para apoyar a la familia de Rodrigo.
La Sala de Audiencias de la Unidad 39, en el barrio San Alberto, Ituzaingó, es el lugar definido. Allí, en una zona descampada, en un ámbito que es penitenciario, donde las requisas para acceder al recinto se manejan con criterios carcelarios, el próximo jueves por la mañana, los tres jueces de este tribunal deberán decidir. Y seguramente, aunque muy lejos, llegarán familiares, amigos, compañeros solidarios. Llegaremos todos nosotros, para quienes la única distancia imposible de recorrer es la que nos separa de Rodrigo.
Fabiana Arencibia-Red Eco Alternativo
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miércoles, 14 de febrero de 2007
Un testigo complicó más al policía acusado de matar a Rodrigo Corzo
Un testigo complicó hoy aún más la situación jurídica del policía que está acusado de matar de un balazo a Rodrigo Corzo en un presunto caso de "gatillo fácil", aunque también involucró en el hecho a su compañero y chofer del patrullero, al asegurar que los vio abrir las puertas del auto de la víctima.
La abogada María del Carmen Verdú, de la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI) y patrocinante de la familia Corzo, aseguró con este testimonio "quedó ratificada la manipulación del interior del auto" de Corzo.
La tesis de la querella es que, al darse cuenta de que había matado a un inocente, el oficial inspector Cristian Solanas, imputado del homicidio, y su compañero, el sargento Ariel Núñez, "plantaron" dentro del auto una pistola para simular un enfrentamiento.
El Tribunal Oral en lo Criminal 5 de Morón escuchó a los últimos ocho testigos y dio por concluido la etapa probatoria del juicio. El viernes, a las 9, se realizarán los alegatos de las partes, que primero estará a cargo de Verdú como querellante, luego el fiscal de juicio Patricio Pagani y por último el defensor, Roberto Babington.
El crimen de Corzo ocurrió el 28 de junio de 2003 pasadas las 2.30 en el acceso al puente Santa Rosa de Villa Tessei, partido de Hurlingham, cuando el oficial inspector Solanas disparó contra el automóvil donde se movilizaba el joven.
Solanas indicó que vio venir de frente un automóvil que había realizado una maniobra sospechosa, por lo que ordenó al sargento Núñez, que conducía el patrullero, que lo siguiera. Cuando los dos vehículos estaban por ingresar al puente Santa Rosa, Solanas disparó dos veces contra el rodado conducido por Corzo.
Una de las balas ingresó por el baúl del auto, atravesó los asientos y perforó el corazón del joven, quien murió enseguida.
En el juicio no se cuestiona si Solanas mató a Corzo de un balazo en la persecución, pero mientras el policía señala que desde el auto de la víctima efectuaron dos disparos, la familia sostiene que fue un caso de "gatillo fácil" y que en realidad el oficial "plantó" un arma para armar dicho enfrentamiento.
Respecto a este punto, un remisero complicó al inicio del juicio la versión policial al asegurar que vio el momento en que los dos policías del patrullero, entre ellos Solanas, se acercaron al auto de Rodrigo, abrieron la puerta del acompañante y luego escuchó un disparo.
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martes, 13 de febrero de 2007
Se realizó la primera jornada en el juicio oral por el asesinato de Rodrigo Corso
Morón- Buenos Aires- 12 de febrero de 2007
Se realizó ayer la primer audiencia en el juicio oral por el asesinato del joven Rodrigo Corso. Declararon siete testigos llamados por la Fiscalía y uno por la Defensa del imputado Solana. En los próximos dos días atestiguarán mas de veinte personas .
El oficial inspector Cristian Alfredo Solana está por cumplir 35 años el mes próximo. Esposado entró hoy a la pequeña sala provista para este juicio en el que se lo acusa de haber asesinado al joven Rodrigo Corso, la madrugada del 28 de junio de 2003. Solana cursaba abogacía en la universidad y se dedicaba, en el marco de los cursos de capacitación de la reforma del Ministro de Seguridad bonaerense, León Arslanián , a entrenar otros oficiales en el manejo de situaciones de identificación de personas en la vía pública.
Rodrigo, era un joven de 27 años, con estudios terciarios, recibido de Técnico en Despachante de Aduana, que manejaba tres idiomas y estaba haciendo un curso en la Universidad Tecnológica Nacional para luego inscribirse y seguir la carrera de ingeniería. Trabajaba y en sus tiempos libres jugaba al fútbol, integraba una murga y hacia trabajos comunitarios. Rodrigo nunca había manejado un arma, en su casa nunca había existido una. Solana portaba la reglamentaria de la fuerza y sabia perfectamente como matar con ella. A las 9.30 entraron en la sala del Tribunal en lo Criminal Nº 5 de Morón, los jueces Carlos Enrique Thompsom, Angélica Parera y Susana Leticia de Carlo. El Fiscal de la causa, Patricio Pagani y las abogados de la familia Corso, María del Carmen Verdú y Silvia Góngora, ambas de la Correpi, se enfrentaban al escritorio donde se encontraba el acusado junto a su abogado defensor, el Dr. Roberto Babington.
Tanto la fiscalía como los abogados de la familia coincidieron en una línea de trabajo para demostrar que esa madrugada Solana mató a Rodrigo con un tiro por la espalda sin ningún motivo, que no hay atenuantes y que sí hay agravantes porque modificaron los hechos, plantando un arma y sosteniendo que hubo un enfrentamiento, en connivencia con otros integrantes de la policía.
La defensa planteó su objetivo de arribar a la "verdad material" y dijo que probaría que Solana actuó en cumplimiento del deber, según la obligación natural de su rango y profesión de prevenir ilícitos. "Tal vez ha procedido en exceso en la legítima defensa", afirmó
En primer lugar declaró Narciso Corso, padre de Rodrigo quien relató los hechos. Quebrado por las lágrimas recordó a su hijo y después de pedirle al tribunal que pusiera toda la profesionalidad para hacer justicia, finalizó diciendo "A Rodrigo me lo mataron dos veces, una cuando le dispararon cobardemente por la espalda, la segunda cuando me mintieron diciendo que había sido un enfrentamiento".
Luego declaró Florencia, la novia de Rodrigo, coincidiendo con el relato hecho por Narciso, contando que estaba convencida que Rodrigo no había muerto sino hasta que vio su cuerpo, porque no podía pensar en su novio enfrentándose a tiros. "Rodrigo no tenía armas (...), era una persona tranquila y muy pacífica" aseguró. "Además yo creía que la policía estaba para cuidarnos", agregó.
En tercer lugar declaró Miguel Angel Agudo, el perito balístico quien revisó la pistola calibre 22 que supuestamente la policía encontró en el auto de Rodrigo. El demostró en el tribunal lo mismo que encontró en la pericia del arma: su estado defectuoso imposibilita que se hayan hecho dos disparos seguidos, como dijo la policía.
Lamentablemente, las dos personas que hicieron los peritajes en el lugar donde mataron a Rodrigo no podrán ser testigos en el juicio. Casualmente (?) uno de ellos se encuentra en Estados Unidos y el otro tiene prohibición médica de declarar por cuestiones de salud. Sus testimonios hubiesen sido de gran relevancia para la causa, sumados al del perito balístico realizado hoy. Luego declaró la Dra. María Alejandra Milano, quien realizó la autopsia del cuerpo de Rodrigo. La médica legista explicó la trayectoria de la bala que ingresó por la espalda, entre la 7ª y 8ª vértebras dorsales, y después de atravesar pulmones y corazón quedó alojada en el lateral del tórax y le causó la muerte.
Finalmente, tres testigos presenciales que estaban en diversos lugares cerca del puente Santa Rosa coincidieron en su declaración de que los vidrios del auto en el que iba Rodrigo estaban cerrados. Esto desmiente la versión policial de que salieron disparos desde el coche del joven. Uno de ellos aseguró ver que, cuando el auto de Rodrigo se detuvo con el joven ya muerto, uno de los policías que estaba en la camioneta policial, bajó, abrió la puerta del acompañante, y allí se escuchó una detonación de arma de bajo calibre. Todo indica que fue el arma plantada la que fue disparada para justificar la afirmación policial de que hubo enfrentamiento.
Otro afirmó que escuchó sólo dos disparos sobre el puente, ambos provenientes de la ventanilla del acompañante de la camioneta policial, donde iba Solana. Y aseguró que la misma camioneta policial se había detenido unos minutos antes en una verdulería donde cargó mercadería. Casualmente el verdulero, único testigo que no escuchó los disparos policiales y en cambio dijo que provenían del auto -al que sin embargo no veía- terminó admitiendo que su patrón tiene un arreglo con las patrullas que recorren la zona para que vigilen su comercio, y que es frecuente que los policías le pidan "alguna frutita", y que suele darles "una manzana o una banana, porque eso no se le niega a nadie"...
Y como frutilla del postre la defensa de Solana llamó a declarar a Héctor Oscar Abraham, testigo que la fiscalía había desestimado. Este policía que prestaba servicios en la comisaría de Villa Ariza perteneciente a la zona donde mataron a Rodrigo, entró esposado a la sala porque está preso acusado de extorsión y amenazas. Relató que en la repartición se lo comisionó para buscar a una persona cuya documentación estaba en el vehículo de Rodrigo. Se trata de una mujer que trabajaba en la delegación Municipal de Villa Tesei cuyo auto había sido robado días antes del asesinato del joven y cuya documentación apareció en el coche de Rodrigo, como si él hubiese sido quien robó ese auto.
Mañana están previstas las declaraciones de 13 testigos entre los cuales se encontrarán: el sargento Ariel Horacio Núñez, quien manejaba el móvil policial ese día junto a Solana; los dos Jefes del Comando de Patrullas de Hurlingham, en el cual prestaban servicios ambos en junio de 2003; los radio operadores de la fuerza que esa madrugada avisan de los hechos y los policías que se encontraban en los cuatro móviles que respondieron al llamado de alerta por el que llegaron al lugar. La presencia de Nuñez, que sigue prestando servicios en la comisaría de Las Catonas en Moreno, develará, en caso de que mañana se avenga a testimoniar, si la afirmación que realizó en cuanto a que no vio nada porque, como lo afirmara en la instrucción, sufre de vértigo, y al subir al puente del Acceso Oeste cerró los ojos y aceleró.
Antes de comenzar a declarar los testigos, el tribunal se negó a incorporar como prueba un sumario administrativo realizado por el Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires a pedido de la familia de Rodrigo, para determinar si Núñez sufre de vértigo. En el mismo se define que sufre de acrofobia y de depresión de larga data mas un estado de ansiedad agravado desde junio de 2003, síntomas que ponen en duda la validez de su testimonio.
María del Cármen Verdú, sintetizó a Red Eco sus impresiones de la primer jornada del juicio: "Quedó perfectamente acreditado con los testigos que han declararon hoy que hubo solo dos disparos, que son los que el propio policía Solana admite haber efectuado; que esos disparos fueron dirigidos en línea recta hacia Rodrigo Corso, que atravesaron el auto desde el baúl y que se incrustaron es su espalda causándole la muerte en forma inmediata. Y lo que es mas, quedó desvirtuado el supuesto secuestro de un arma en el interior del auto de Rodrigo a partir de uno de los testimonios que afirmó haber escuchado un disparo con posterioridad a la detención del auto cuando Rodrigo ya estaba muerto, precisamente con el arma que fue plantada a Rodrigo en su coche, la que además tenia un defecto técnico por el cual era materialmente imposible que se hubiera realizado mas de un disparo como la policía sostiene"
Fabiana Arencibia-Red Eco Alternativo
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